Buscar

Mostrando entradas con la etiqueta Clasificación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clasificación. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de enero de 2014

Deterioro Cognitivo Leve: Criterios diagnósticos


Los criterios propuestos por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) para  el diagnóstico de Deterioro Cognitivo Leve incluyen:

1.  Quejas subjetivas de déficit de memoria,  preferiblemente corroborado por un familiar cercano.
2. Déficit de memoria objetivable a través de pruebas específicas (aproximadamente Desviaciones Estándar por debajo de lo esperado para la edad del paciente y el grado de escolaridad).
3.  Ausencia de otros elementos clínicos de deterioro cognitivo.
4. Mantenimiento de la funcionalidad respecto a las Actividades Básicas de la Vida Cotidiana.
5.  Ausencia de demencia.

Referencias

1. Joshi S, Morley J. Cognitive Impairment. Medical Clinics of North America. 2006; 90 (5): 769 – 87.
2. Baquero M, Blasco R, Campos – García M, Garcés EM, Fages M y Catalá A. Estudio descriptivo de los trastornos conductuales en el deterioro leve. Rev Neurol. 2004; 38: 323 – 6.
3. López O.L. Clasificación del deterioro cognitivo leve en un estudio poblacional. Rev Neurol. 2003; 37: 140 – 4.

4.  Bennett D. Mild Cognitive Impairment. Clinics of Geriatric Medicine. 2004; 20: 15 -25.

jueves, 23 de enero de 2014

Guía actual de Enfermedad de Alzheimer


En 2011, el Instituto Nacional de Envejecimiento y la Asociación de Alzheimer recomendaron algunos cambios respecto a los criterios y guías publicados en 1984 por la Asociación de Alzheimer y el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Apoplejía, incluyendo:

1.    Se incluyó un estadio preclínico que inicia antes de la aparición de los síntomas y del compromiso de la funcionalidad, en contraste con los anteriores, en los que se incluían la pérdida de la memoria y el declive de las habilidades de pensamiento antes de configurar el diagnóstico.

2.    Se incorporan los biomarcadores como elementos orgánicos que pueden ser utilizados como referentes para determinar la existencia o ausencia de la enfermedad, así como el riesgo potencial de desarrollar el trastorno en e futuro.

Los tres estadios establecidos en los nuevos criterios y guías para el diagnóstico de la EA son preclínico, deterioro cognitivo leve debido a EA y demencia debida a EA.

En la fase preclínica, los individuos presentan cambios incipientes pero medibles en el cerebro, el líquido cefalorraquídeo y/o la sangre (biomarcadores) que pueden ser considerados signos tempranos de la EA en ausencia de manifestaciones cognitivas como pérdida de la memoria.

Estos cambios pueden ocurrir hasta veinte años antes de la aparición de las manifestaciones características del trastorno, sin embargo no se establecen criterios diagnósticos precisos que puedan ser utilizados en la práctica clínica cotidiana.

En la etapa de DCL debido a EA, se presentan cambios leves pero identificables en las habilidades de pensamiento, las cuales son notorias para el paciente, sus familiares y amigos, pero no comprometen la capacidad de la persona para llevar a cabo las actividades cotidianas.

Se estima que entre el 10% y el 20% de las personas mayores de 65 años presentan DCL y que al menos 15% de estos individuos perciben consideran que estas manifestaciones ameritan consultar al médico, siendo recomendable el uso de biomarcadores como prueba de tamizaje para personas con DCL y probable EA.

En cuanto a la fase de demencia debida a EA, se observan síntomas relacionados con la memoria, los procesos de pensamiento y la conducta, comprometiendo progresivamente la funcionalidad de la persona en lo relacionado con las actividades de la vida diaria, así como otras manifestaciones posteriores asociadas al cuadro.

miércoles, 22 de enero de 2014

La gravedad de la EA: Escala GDS

Definir la etapa en que se encuentra un paciente con demencia ayuda a determinar el tratamiento más  y a definir las medidas que se requieren para el cuidado del mismo. Uno de los instrumentos más utilizados para valorar la progresión de la enfermedad es la Escala Global de Deterioro (GDS), también conocida como Escala de Reisberg, que divide el proceso de la enfermedad en siete etapas, basadas en la magnitud del deterioro cognitivo del paciente.
Los  niveles de la escala son:
GDS 1
No hay pérdida de memoria ni otros síntomas de deterioro cognitivo.
GDS 2
Declive cognitivo muy leve, pueden presentarse los olvidos “normales” asociados al envejecimiento, los familiares y el médico no evidencian alteración.
GDS 3
Declive cognitivo leve, disminución de la memoria de trabajo, olvido temporal de palabras, olvidos cotidianos, se presenta unos siete años antes de la aparición de manifestaciones francas de demencia.
GDS 4
Dificultades de concentración, disminución de la habilidad de recordar eventos recientes, dificultad para manejar las finanzas, viajar solo a lugares nuevos, problemas para realizar con precisión las tareas complejas. El paciente evita reconocer los síntomas,  suele aislarse de los amigos y de la familia para evitar interacciones sociales difíciles. Los familiares refieren preocupación por las El médico puede notar problemas cognitivos claros durante la evaluación y la entrevista con el paciente.
GDS 5
Declive cognitivo moderado con deficiencias serias de memoria, necesidad de ayuda para completar las actividades diarias (vestirse, bañarse, preparar la comida). La pérdida de la memoria se hace más notoria, pudiendo generar desorientación temporal y espacial.
GDS 6
Olvido de los nombres de los miembros de la familia, escaso recuerdo de los eventos recientes, en muchos casos, el recuerdo se limita a algunos detalles de la infancia, dificultad de manipular los números, aparición frecuente de incontinencia, cambios de personalidad y alteraciones psiquiátricas, incluyendo delirios, conductas obsesivas, ansiedad y agitación, entre otros.
GDS 7

Demencia avanzada, pérdida de la capacidad de comunicación, pérdida de habilidades psicomotoras, necesidad de ayuda para el desarrollo de las actividades básicas de la vida cotidiana (utilizar el baño, vestirse, desplazarse, tomar los alimentos).