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martes, 13 de enero de 2015

Biomarcadores en LCR de pacientes con Enfermedad de Alzheimer y Enfermedad de Parkinson


Por. Virginia Palacios Expósito

La Enfermedad de Alzheimer y Parkinson son los trastornos degenerativos más comunes y para ambas enfermedades se han identificado marcadores biológicos en el Líquido Cefalorraquídeo (LCR) que reflejan los cambios que ocurren en el cerebro.

Un artículo publicado en la última edición del a revista Nature Reviews Neurology publica una revisión actualizada acerca de los biomarcadores de LCR en ambas patologías, las coincidencias existentes y el papel que desempeñan en los ámbitos clínico y de investigación.

Es importante recordar que en un estudio previo, realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, publicado en la revista Neurology a finales de 2013, se evidenció la presencia de biomarcadores de la EA en muestras de LCR en un grupo de 265 voluntarios sanos con antecedentes familiares del trastorno, quienes participaron en el proyecto ‘Biomarkers for Older Controls at Risk for Dementia’ (Biocard) entre 1995 y 2005.

PET FDG en el diagnóstico de la demencia


Por. Virginia Palacios Expósito

Un artículo publicado en el último número del American Journal of Rontgenology revisa el papel del PET cerebral con fluorodesoxiglucosa (PET - FDG) en el diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer, la demencia frontotemporal, la demencia por Cuerpos de Lewy y de la demencia vascular.

La fluorodesoxiglucosa (FDG) es un análogo de la glucosa que se incorpora principalmente por aquellas células con elevadas tasas de consumo de glucosa como el cerebro, el riñón y las células cancerígenas donde la fosforilación de la misma impide que sea liberada al medio, siendo utilizado el diagnóstico por PET - FDG para hacer una valoración del metabolismo de la glucosa en el corazón, los pulmones y el cerebro, como en este último caso.

De acuerdo con las conclusiones de los investigadores el examen permite distinguir los patrones especiales de metabolismo de las variedades de demencia referidas y ayuda a los clínicos a hacer un diagnóstico más temprano con una precisión razonable para el manejo apropiado y la definición del pronóstico.

domingo, 11 de enero de 2015

Enfermedad de Alzheimer y Esquizofrenia: Una relación peligrosa


Fuente

Antena 3 Noticias (España)

Investigadores del Medical Research Council de Reino Unido han descubierto que el cerebro tiene un área “débil” para la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia que favorece la aparición de ambas patologías, hallazgo que puede servir para su detección precoz.

El área del cerebro implicada se desarrolla al final de la adolescencia y comienza a deteriorarse precozmente durante el envejecimiento, según reconocen los autores del hallazgo que publica en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Los investigadores, liderados por Gwenaëlle Douaud, de la Universidad de Oxford, llevaron a cabo un estudio con 484 voluntarios sanos de 8 a 85 a quienes sometieron a una resonancia magnética para observar  los cambios naturales del cerebro con la edad.

Las imágenes revelaron que las partes del cerebro que fueron las últimas en desarrollarse también fueron las primeras en mostrar signos de deterioro relacionados con la edad, y que esta red de células nerviosas o materia gris eran las encargadas de coordinar la información "de orden superior" procedente de los diferentes sentidos, como la vista y el oído.

Lo llamativo fue que, cuando los investigadores analizaron estos resultados con los de pacientes con Alzheimer y esquizofrenia, encontraron que las mismas regiones del cerebro estaban afectadas, lo que sugiere también que ambas enfermedades están relacionadas.

Disponible en:

Un nuevo instrumento para tamizaje de demencia en atención primaria


La detección de cualquier déficit cognitivo debe ser un objetivo en la consulta de atención primaria de una persona mayor, sin embargo, el uso de los instrumentos disponible en la actualidad da lugar a un número elevado de falsos positivos, con los costos personales y económicos asociados.

Un artículo publicado en la edición de diciembre de la revista Alzheimer & Dementia presenta los resultados de un proyecto de investigación orientado a desarrollar y validar una herramienta breve de tamizaje para demencia (Dementia Screening Indicator), a partir de los datos de cuatro grandes estudios realizados en personas mayores (the Cardiovascular Health Study [CHS]; the Framingham Heart Study [FHS]; the Health and Retirement Study [HRS]; the Sacramento Area Latino Study on Aging [SALSA]).

El instrumento final incluyó la edad (un punto por año entre 65 y 79 años), el nivel educativo < 12 años (9 puntos), antecedente de apoplejía (6 puntos), diabetes mellitus (3 puntos), IMC < 18.5 (8 puntos), la necesidad de asistencia económica o medicación (10 puntos) y la presencia de síntomas de depresión (6 puntos).

La precisión del instrumento fue buena en las diferentes cohortes (Harrell's C statistic: CHS, 0.68; FHS, 0.77; HRS, 0.76; SALSA, 0.78), lo que permite concluir que el instrumento puede ser utilizado como herramienta de tamizaje de trastornos cognitivos en atención primaria.

Referencia

Barnes DE, Beiser AS, Lee A, Langa KM, Koyama A, Preis SR, Neuhaus J, McCammon RJ, Yaffe K, Seshadri S, Haan MN, Wein DR. Development and validation of a brief dementia screening indicator for primary care. Alzheimer & Dementia. 2014; 10 (6): 656 - 665.

sábado, 10 de enero de 2015

Marcadores genéticos e Imagenológicos en EA


Aunque se han identificado muchos marcadores genéticos asociados con la enfermedad de Alzheimer (AD), no se sabe mucho acerca de su asociación con los cambios estructurales que ocurren cuando la enfermedad progresa. 

Un estudio publicado hace pocos meses por la Engineering in Medicine and Biology Society, expone los resultados de un estudio orientado a indagar por la etiología genética de la neurodegeneración en AD mediante la asociación de marcadores genéticos con perfiles de atrofia obtenidos por neuroimagen en una cohorte de pacientes con enfermedad de Alzheimer. 

Se identificaron 53 asociaciones significativas entre polimorfismos genéticos y patrones de neuroimagen, lo que proporciona información importante sobre predictores genéticos de los tipos específicos de la neurodegeneración que podrían ser utilizados para mejorar la eficacia de las estrategias de tratamiento para la enfermedad y permitir el desarrollo de los planes de tratamiento personalizados basados ​​en el perfil genético único de cada paciente.

Referencia


Printy BP, Verma N, Cowperthwaite MC, Markey MK. Effects of genetic variation on the dynamics of neurodegeneration in Alzheimer's disease. Documento electrónico disponible  en: Conf Proc IEEE Eng Med Biol Soc. 2014 Aug;2014:2464-7. doi: 10.1109/EMBC.2014.6944121.

viernes, 9 de enero de 2015

Programas para detectar demencia o déficit cognitivo: Revisión Sistemática


En los últimos años se han venido implementando programas y servicios orientados a promover el diagnóstico temprano de las demencias y las quejas de memoria asociadas con este tipo de patologías.

En el último número del International Journal of Geriatric Psychiatry se publicó una revisión sistemática de la literatura realizada con el fin de evaluar el impacto de dichas actividades en términos de utilidad y efectividad.

De acuerdo con los resultados obtenidos, hay evidencia de buena calidad que la educación de los médicos de atención primaria aumenta el número de casos en que existe la sospecha de demencia pero no la precisión del diagnóstico ni el incremento de la detección temprana de la demencia, aunque en uno de los estudios incluido en la revisión se evidenció que la atención de estos pacientes por parte de una enfermera con entrenamiento mejoró la tasa de diagnóstico.

Fuente:

Mukadam, N.; Cooper, C.; Kherani, N.; Livingston, G. A systematic review of interventions to detect dementia or cognitive impairment. International Journal of Geriatric Psychiatry. 2015; 30 (1): 32 – 45.

miércoles, 22 de enero de 2014

La gravedad de la EA: Escala GDS

Definir la etapa en que se encuentra un paciente con demencia ayuda a determinar el tratamiento más  y a definir las medidas que se requieren para el cuidado del mismo. Uno de los instrumentos más utilizados para valorar la progresión de la enfermedad es la Escala Global de Deterioro (GDS), también conocida como Escala de Reisberg, que divide el proceso de la enfermedad en siete etapas, basadas en la magnitud del deterioro cognitivo del paciente.
Los  niveles de la escala son:
GDS 1
No hay pérdida de memoria ni otros síntomas de deterioro cognitivo.
GDS 2
Declive cognitivo muy leve, pueden presentarse los olvidos “normales” asociados al envejecimiento, los familiares y el médico no evidencian alteración.
GDS 3
Declive cognitivo leve, disminución de la memoria de trabajo, olvido temporal de palabras, olvidos cotidianos, se presenta unos siete años antes de la aparición de manifestaciones francas de demencia.
GDS 4
Dificultades de concentración, disminución de la habilidad de recordar eventos recientes, dificultad para manejar las finanzas, viajar solo a lugares nuevos, problemas para realizar con precisión las tareas complejas. El paciente evita reconocer los síntomas,  suele aislarse de los amigos y de la familia para evitar interacciones sociales difíciles. Los familiares refieren preocupación por las El médico puede notar problemas cognitivos claros durante la evaluación y la entrevista con el paciente.
GDS 5
Declive cognitivo moderado con deficiencias serias de memoria, necesidad de ayuda para completar las actividades diarias (vestirse, bañarse, preparar la comida). La pérdida de la memoria se hace más notoria, pudiendo generar desorientación temporal y espacial.
GDS 6
Olvido de los nombres de los miembros de la familia, escaso recuerdo de los eventos recientes, en muchos casos, el recuerdo se limita a algunos detalles de la infancia, dificultad de manipular los números, aparición frecuente de incontinencia, cambios de personalidad y alteraciones psiquiátricas, incluyendo delirios, conductas obsesivas, ansiedad y agitación, entre otros.
GDS 7

Demencia avanzada, pérdida de la capacidad de comunicación, pérdida de habilidades psicomotoras, necesidad de ayuda para el desarrollo de las actividades básicas de la vida cotidiana (utilizar el baño, vestirse, desplazarse, tomar los alimentos).

jueves, 9 de enero de 2014

Marcadores imagenológicos de enfermedad de Alzheimer


Los marcadores imagenológicos juegan un papel fundamental en el diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer.

Este estudio se realizó con el objetivo de evaluar la precisión de algunos marcadores imagenológicos de EA (imágenes de β amiloide, (18)F-fluorodeoxyglucosa [FDG] -PET, SPECT, RNM) vs la forma de medición (“métrica”: visual, manual, semi automatizada, segmentación - computación automatizada). 

Los investigadores buscaron identificar la existencia de falsos positivos y/o falsos negativos en pacientes con EA vs la probabilidad de dichos resultados en voluntarios sanos.

En conclusión,  la precisión de los marcadores imagenológicos  depende de la naturaleza del marcador empleado y de la forma como se lleve a cabo la medición del mismo.

Fuente:

Neurology 2013; 81(5): 487 - 500

miércoles, 8 de enero de 2014

Biomarcadores en EA: Escaneo cerebral por difusión


El análisis de la microestructura cerebral revela anormalidades tempranas más de dos años antes de la progresión clínica de DCL a EA manifiesta

El escaneo cerebral por difusión es un marcador muy promisorio para la detección de daño microestructural en los trastornos neurodegenerativos, pero la intrepretación de su relación con la neuropatología subyacente puede ser compleja. La medición del hipocampo izquierdo muestra las principales diferencias entre los dos grupos de pacientes y es el mejor predictor aislado de la progresión futura a EA. Un modelo óptimo de predicción debe combinar las medidas obtenidas por RNM y los biomarcadores identificados en el LCR.

Fuente: Journal of Neuroscience2013; 33(5):2147 2155

Biomarcadores y Enfermedad de Alzheimer


Un estudio llevado a cabo con el propósito de evaluar la medida en que algunos biomarcadores para enfermedad de Alzheimer (EA) mejoran la predicción del declive funcional de los sujetos con deterioro cognitivo leve (DCL) en comparación con las predicciones basadas en parámetros clínicos, evidenció que las imágenes y los biomarcadores de LCR pueden ayudar a predecir la conversión de Deterioro Cognitivo leve a Enfermedad de Alzheimer y que el uso de PET - FDG parece añadir información pronóstica al respecto.

Fuente

Predicción de la declinación cognitiva en sujetos a riesgo para Enfermedad de Alzheimer, mediante el uso combinado de biomarcadores en LCR, RNM y PET. Radiology2013; Vol 266(2):583 591

martes, 7 de enero de 2014

Memoria Semántica


Para la evaluación de la memoria semántica se puede utilizar la subprueba de vocabulario de la Escala de Inteligencia de Wais – III, la cual evalúa dicho componente de la memoria mediante la exploración de treinta y tres (33) elementos conceptuales de uso frecuente (cama, barco, desayuno, invierno, reunir, reparar, ayer, meditar, consumir, santuario, impedir, repugnancia, rechazo, confiar, generar, entre otros).[1]

Cada uno de los elementos es valorado con cero (0), uno (1) o dos (2) puntos, de acuerdo con la calidad de las respuestas. La puntuación máxima es de sesenta y seis (66) puntos, encontrándose determinado el valor promedio por el nivel cultural, el grado de instrucción formal y otros condicionantes de la misma naturaleza. La prueba se da  por finalizada al terminar la evaluación de los ítems propuestos o al obtener seis puntuaciones consecutivas de 0 (cero), en el desarrollo de la misma.[1]



[1] Wechsler D. WAIS – III. The Psychological Corporation. Ediciones TEA. 1999.

Figura compleja de Rey - Osterrieth


La figura compleja de Rey es una de las tareas cognitivas más utilizadas para la evaluación de las habilidades construccionales (copia de la figura) y de la memoria no verbal (reproducción inmediata o diferida). La aplicación de la prueba consiste en solicitar al sujeto examinado que copie la figura compleja modelo a mano y sin límite de tiempo, valorándose la capacidad de organización y planificación de estrategias para la resolución de problemas así como su capacidad viso - constructiva.[1]

Posteriormente, sin previo aviso y sin la ayuda del modelo, el examinado debe reproducir inmediatamente y a los 30 minutos, la misma figura, con el fin de evaluar su capacidad de recuerdo material no verbal. Para efectos prácticos, dichos intentos se denominan intento 1 (mientras se observa la figura directamente), intento 2 (sin mirar la figura) e intento 3 (a los 30 minutos de realizada la primera prueba).[2]

Cada uno de los intentos da lugar a una puntuación determinada sobre una escala que oscila entre un puntaje mínimo de cero (0) y uno máximo de treinta y seis (36) puntos (Taylor, 1998), los cuales se obtienen a partir de la inclusión de dieciocho elementos de la figura, a cada uno de los cuales se asigna un valor de dos (2) puntos. El valor de corte en un adulto normal promedio es de treinta y dos (32) puntos.[3] 


[1] Leturia FJ, Yanguas JJ, Arriola E, Uriarte A.  La Valoración de las Personas Mayores: Evaluar para conocer, conocer para intervenir. Editorial Caritas. 2001. Documento electrónico disponible en:
[2] Cortés SJF, Galindo VMG, Salvador CJ. La figura compleja de Rey: Propiedades psicométricas. Salud Mental. 1996; 19 (3): 42 – 48.
[3] Berg R, Pranzon J, Wedding T. Exploración del deterioro orgánico cerebral. Manual para la Práctica de la salud mental. Universidad de Barcelona. 2000.

Retención de Dígitos


El recuerdo de dígitos en progresión y regresión se considera la mejor medida de memoria verbal inmediata, sin embargo, no es solamente una tarea cognitiva que involucra la memoria, sino que se considera también una prueba de valoración de la amplitud de la atención.[1]

La prueba utilizada en la investigación es un subtest de la Escala de Weschler, en que se requiere que el paciente repita los dígitos pronunciados por el evaluador en orden directo y en orden inverso, aumentándose en forma progresiva la cantidad de datos desde dos hasta siete elementos (dígitos inversos) o hasta ocho elementos (dígitos directos), los cuales pueden ser repetidos en dos intentos cada vez.[1]

La puntuación máxima corresponde a dieciséis en la parte que corresponde al orden directo y a catorce en la que corresponde al inverso, incluyendo la puntuación obtenida en el intento (cero o un punto por respuesta) y la puntuación del elemento, esta última resultante de la suma de los resultados obtenidos en los dos intentos realizados. En la mayor parte de los individuos, la retención de dígitos en regresión (orden inverso), requiere una menor amplitud atencional que la de los dígitos en progresión, siendo esta última parte de la prueba más resistente al fenómeno del envejecimiento cognitivo, pero más sensible a los factores educacionales.[1]




[1]  Ardila A, Roselli M. Neuropsicología Clínica. Editorial Manual Moderno.  México. 2007. Pp: 264.

Listas de Palabras


Es una de las pruebas optativas de la Escala de Memoria de Weshler que permite evaluar la memoria de trabajo, la memoria de largo plazo, calcular la pendiente de aprendizaje y el porcentaje de retención de información.[1]

Consiste en la presentación de una secuencia de palabras y la solicitud posterior al paciente de que las recuerde. La lista se presenta en cuatro ensayos consecutivos, siendo puntuadas las palabras reproducidas, el número de ensayos requeridos para la evocación de la lista, la evocación diferida, la progresión o decrecimiento del aprendizaje y la presencia de fenómenos patológicos como la inclusión de palabras diferentes, la confusión con otros términos y la perseveración, entre otros.[1]

El puntaje máximo de recuerdo es de cuarenta y ocho (48) puntos en cuatro intentos, los cuales deben incrementarse en forma progresiva a lo largo de la prueba. La curva de aprendizaje puede calcularse con base en sustracción de los puntos obtenidos en el cuarto intento menos los puntos obtenidos en el primer intento, encontrándose la posibilidad de obtener un valor entre menos doce y más doce.[1]



[1] Ardila A, Roselli M. Neuropsicología Clínica. Editorial Manual Moderno.  México. 2007. Pp: 265, 269, 273.

Escala de Lawton modificada


Es una prueba utilizada en geriatría para la evaluación de las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD), las cuales se ven comprometidas, en forma temprana y progresiva, en las etapas iniciales de las demencias. La versión utilizada en el trabajo fue la modificada por el grupo de Geriatría de la Universidad de Caldas (Gómez J.F., 1996), adaptada posteriormente por la Clínica de Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana.[1]

El instrumento se aplica al cuidador o familiar, con el objeto de evaluar catorce actividades instrumentales de la vida diaria, a partir de la indagación de la forma como se desarrollaban por el paciente antes de la fecha de la consulta y como se llevan a cabo en el momento actual. Existen cuatro posibilidades de respuesta, las primeras tres corresponderían a los casos en que el paciente realizaba o realiza la actividad y la cuarta cuando el paciente no la llevaba a cabo o cuando ha dejado de hacerla.[2]

Al terminar la aplicación, se suman las respuestas positivas en cada una de las columnas, reportándose los totales de cada una de ellas en la etapa previa y en la actualidad, la suma de los éstos debe ser igual a catorce, valor que corresponde a la puntuación de las actividades objeto de indagación. No existe un punto de corte determinado para la prueba, siendo la comparación dinámica entre el pasado y el presente, el elemento determinante de la progresión de la alteración funcional del paciente.[1]



[1] Cano C. Diagnóstico y Tratamiento de las Demencias. Clínica de Memoria. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1999.
[2] Larrión JL. Valoración Geriátrica Integral: valoración de la capacidad funcional del paciente anciano. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. 1999; 22 (1).

lunes, 6 de enero de 2014

Escala de Trastornos de Memoria



Es una prueba utilizada en neuropsicología clínica como un instrumento de tamizaje para la detección temprana de demencias. La prueba incluye la aplicación de un cuestionario, acerca de las capacidades del paciente, al individuo objeto de evaluación y al cuidador.[1]

La prueba, de fácil aplicación, puede durar alrededor de cinco minutos, siendo necesaria la utilización por separado a cada uno de ellos. El cuestionario registra el juicio del paciente y su cuidador o familiar, con respecto a la pérdida o conservación de la memoria explícita episódica, siendo este componente, uno de los primeros en afectarse en el curso de las demencias.[1]

Las preguntas incluidas en el cuestionario tienen cuatro opciones de respuesta, con una puntuación de cero en los casos en que se cree que no existe la dificultad de memoria propuesta; un punto, cuando se presenta en raras oportunidades; dos puntos, cuando se da ocasionalmente y tres puntos cuando la situación se presenta con gran frecuencia en la vida cotidiana del individuo valorado con la prueba. [1]

Se recomienda dar lectura a las preguntas en forma clara y pausada, teniendo en cuenta que aquellas que no sean aplicables a los pacientes objeto de la evaluación (v.g. ¿Tiene dificultad para seguir un programa de televisión?, en los casos en que el paciente no tiene aparato de televisión o no tiene por costumbre llevar a cabo dicha actividad), no deben ser calificadas, entregándose un puntaje final sobre la cifra real de las que han sido efectivamente respondidas (42 o 39 puntos, y no 45, según el caso).[1]


[1] Cano C. Diagnóstico y Tratamiento de las Demencias. Clínica de Memoria. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1999.

Escala de Depresión Geriátrica (Yesavage)


Diseñada por Brink y Yesavage en 1982, fue concebida para evaluar el estado afectivo de los ancianos, con base en el hecho que otras escalas tienden a sobrevalorar los síntomas somáticos o neurovegetativos, de menor valor en el paciente geriátrico.[1]

La versión original, de treinta ítems, fue desarrollada a partir de una batería de 100 ítems, de la que se seleccionaron los que se correlacionaban más con la puntuación total y mostraban una validez prueba – repetición de la prueba mayor, eliminado los ítems de contenido somático. Los mismos autores desarrollaron en 1986 una versión más abreviada, de quince ítems, que ha sido también  muy  difundida y utilizada. Con posterioridad, otros autores han presentado versiones aún más abreviadas, sin embargo, la validez y la confiabilidad no han sido correlacionadas con tanta precisión como se ha logrado con la de quince distractores.[2]

Cada uno de los ítems se valora entre 0 y 1, puntuando la coincidencia con el estado depresivo; es decir, las afirmativas para los síntomas indicativos de trastorno afectivo, y las negativas para los indicativos de normalidad.  La puntuación total corresponde a la suma de los ítems, con un rango de cero a treinta ó de cero a quince, según la versión, con un punto de corte de nueve para la primera escala y de cinco para la versión abreviada.

Para la versión de treinta ítems los índices psicométricos establecidos son buenos, con una elevada consistencia interna,  elevados índices de correlación con otras escalas como las de Hamilton y Zung, y buena validez predictiva (sensibilidad 84%, especificidad 95 %, para un punto de corte ³ 15; y del 100 % y 80 %, respectivamente, para un punto de corte ³ 11) [3], datos estos confirmados en los estudios realizados.[4] [5]

La versión de quince preguntas tiene un alto grado de correlación con la versión de 30  y similar validez predictiva[6], con una sensibilidad entre el 80 y el 90 % y una especificidad algo menor, entre el 70 y el 80 %[7], para el punto de corte [6]; puntos de corte más altos [7], mejoran la especificidad con una sensible reducción de la sensibilidad (92 % y 72 % respectivamente, en el estudio de Emerson)
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[1]  D’Art P, Katona P, Mullan E et al. Screening, detection and management of depression in elderly primary care attenders: The acceptability and perfomance of the 15-item geriatric depression scale (GDS 15) and the development of shorter versions. Fam Pract 1994; 11: 260-266.
[2] Ibid 1.
[3] Yesavage JA, Brink TL, Rose TL. Development and validation of a geriatric depression screening scale: a preliminary report. J Psychiatry Res 1983; 17: 37-49.
[4] Ramos JA, Montejo I, Lafuente R et al. Valoración de la escala criba geriátrica para la depresión. Acta Esp  Neurol Psiquiatr 1991; 19: 174-177.
[5] Salamero M, Marcos T. Factor study of the Geriatric Depression Scale. Acta Psych Scan 1992; 86: 283-286.
[6] Sheikh JI, Yesavage JA. Geriatric Depression Scale (GDS): recent evidence and development of a shorter version. En: Brink TL . Clinical gerontology: a guide to assessment and intervention. New York: Haworth Press, 1986: p 517.
[7] Almeida OP, Almeida SA. Short versions of the geriatric depression scale: a study of their validity for the diagnosis of a major depressive episode according to ICD-10 and DSM-IV. Int J Geriatr Psychiatry 1999; 14: 858-865.

Minimental State Examination (MMSE)


Desarrollado por Folstein en 1975, es una prueba de tamizaje para demencia, utilizada para evaluar el estado mental de los pacientes en que existe la sospecha de disfunción cognitiva. La prueba comprende la evaluación de cinco apartados que comprueban la capacidad de orientación, la evocación inmediata, la atención, el cálculo, la evocación diferida, el lenguaje (denominación verbal, repetición, comprensión verbal, comprensión lectora y escritura) y la construcción.[1]

Las puntuaciones obtenidas en el MMSE se ven afectadas por la edad, el grado de escolaridad y el medio cultural por lo que es considerado como una buena herramienta de tamizaje en poblaciones de alto riesgo de demencia y como una prueba adecuada para la valoración inicial del paciente con sospecha de disfunción cognitiva.[2]

El punto de corte para demencia se considera habitualmente en 24,[3] sin embargo, una puntuación inferior ocasionada como consecuencia de analfabetismo, alteraciones sensoriales o motoras u otros trastornos no relacionados con deterioro cognitivo debe ser ajustada proporcionalmente de acuerdo con las áreas que no puedan ser valoradas en forma consistente.[4]

En Colombia, la prueba ha sido validada por diferentes equipos de investigación, encontrándose gran especificidad y sensibilidad para el diagnóstico temprano de los trastornos de memoria, específicamente para demencias moderadas a severas. De acuerdo con los datos aportados por el grupo de la Clínica de Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana, el tiempo promedio de aplicación puede oscilar entre cuatro y ocho minutos, requiriéndose un buen conocimiento de la prueba, dado que los resultados pueden verse alterados cuando no se aplica en forma adecuada.[5]


[1] Minimental State Examination. Medicina Geriátrica. Documento electrónico disponible en: http://www.medicinageriatrica.com.ar/archivos/MMSE.pdf. Ültima consulta: Junio de 2009.
[2] Lucas J.A. Disorders of memory. Psychiatric Clinics of North America. 2005; 28(3): 581-97, 594.
[3] Gómez N, Bonnin B, Gómez M, Yañez B, González A. Caracterización clínica de pacientes con deterioro cognitivo. Rev Cubana Med. 2003; 42 (1): 12 – 7.
[4] Goldstein M.A. Neuropsychiatric Assessment. Psychiatric Clinics of North America. 2005; 28 (3): 507 - 47.
[5] Cano C. Diagnóstico y Tratamiento de las Demencias. Clínica de Memoria. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1999.