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sábado, 7 de febrero de 2015
martes, 13 de enero de 2015
Tratamiento metabólico de la EA: Una apuesta por el futuro
Un artículo publicado en la última
edición de la revista Journal of Health and Aging da cuenta de los cambios
metabólicos que se presentan en el cerebro como consecuencia de la aparición de la enfermedad de Alzheimer en un modelo de
estrés oxidativo desencadenado por diversos factores, incluyendo la toxicidad
del aluminio y el efecto que tiene sobre los astrocitos.
También se presentan los mecanismos que median la reversión de estas perturbaciones por metabolitos naturales como el piruvato, el cetoglutarato, el aceto acetato y la L - Carnitina provee interesantes claves para el desarrollo futuro de una terapia efectiva contra la EA.
También se presentan los mecanismos que median la reversión de estas perturbaciones por metabolitos naturales como el piruvato, el cetoglutarato, el aceto acetato y la L - Carnitina provee interesantes claves para el desarrollo futuro de una terapia efectiva contra la EA.
lunes, 12 de enero de 2015
Reserva cognitiva y EA
Un equipo de investigadores de la
Universidad de Santiago de Compostela (España) realizó un estudio para
averiguar los indicadores que influyen en la reserva cognitiva, esto es,
la capacidad cognitiva e intelectual que una persona acumula a lo largo de su
vida mediante conocimientos académicos, culturales, lectura, idiomas,
pasatiempos, entre otros, que permiten al cerebro compensar la pérdida de sus
funciones.
La reserva cognitiva, que no se puede medir
directamente, puede calcularse a través de ciertos indicadores que aumentan su
capacidad y, por tanto, protegen del deterioro cognitivo y de las demencias.
El estudio, publicado en la revista Anales
de Psicología, trabajó con una muestra de 326 personas mayores de 50 años, 222
sanos y 104 con deterioro cognitivo ligero, siendo evaluados el nivel de
vocabulario, los años de escolarización, la complejidad del trabajo desempeñado
y los hábitos de lectura.
domingo, 11 de enero de 2015
Vivir bien con Demencia
Una serie de videos de la Sociedad Americana de Alzheimer, con consejos útiles para pacientes, familiares, cuidadores y profesionales de la salud (cuenta con traducción en subtítulos al español).
Enfermedad de Alzheimer y Esquizofrenia: Una relación peligrosa
Fuente
Antena 3 Noticias (España)
Investigadores del Medical Research Council de
Reino Unido han descubierto que el cerebro tiene un área “débil” para la
enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia que favorece la aparición de ambas
patologías, hallazgo que puede servir para su detección precoz.
El área del cerebro implicada se desarrolla al
final de la adolescencia y comienza a
deteriorarse precozmente durante el envejecimiento, según reconocen los autores
del hallazgo que publica en la revista 'Proceedings
of the National Academy of Sciences' (PNAS).
Los investigadores, liderados por Gwenaëlle Douaud, de la Universidad de
Oxford, llevaron a cabo un estudio con 484 voluntarios sanos de 8 a 85 a
quienes sometieron a una resonancia magnética para observar los cambios naturales del cerebro con la edad.
Las imágenes revelaron que las
partes del cerebro que fueron las últimas en desarrollarse también fueron las
primeras en mostrar signos de deterioro relacionados con la edad, y que
esta red de células nerviosas o materia gris eran las encargadas de coordinar
la información "de orden superior" procedente de los diferentes
sentidos, como la vista y el oído.
Lo llamativo fue que, cuando los
investigadores analizaron estos resultados con los de pacientes con Alzheimer y
esquizofrenia, encontraron que las mismas regiones del cerebro estaban
afectadas, lo que sugiere
también que ambas enfermedades están relacionadas.
Disponible en:
sábado, 10 de enero de 2015
Test de evaluación neuropsicológica para demencia avanzada
Las personas con demencia evolucionan de forma progresiva e
inexorable hacia un estado en que las pruebas neuropsicológicas tradicionales dejan
de ser eficaces para el seguimiento del paciente.
La batería de evaluación del deterioro grave, en su forma completa
(SIB) y abreviada (SIB-s), se desarrolló para evaluar el estado cognitivo de
pacientes con demencia avanzada.
Un artículo publicado en el último número de la Revista de Neurología
da cuenta de los resultados de un estudio llevado a cabo con el objetivo de evaluar
los atributos psicométricos de la SIB-s en un grupo de 127 pacientes con
demencia, 86.6% de sexo femenino, con una edad media de 82.6 ± 7.5 años.
La puntuación media total de la SIB-s fue de 19,1 ± 15,34 (rango:
0-48). Efectos suelo y techo < 20%. La consistencia interna fue alta (α de
Cronbach: 0,96). La correlación ítem-total corregida osciló entre 0,27 y 0,83,
y la homogeneidad de los ítems fue de 0,43.
La fiabilidad test - retest e interevaluador fue satisfactoria
(coeficiente de correlación intraclase: 0,96 y 0,95, respectivamente), así como
la validez de constructo convergente con otras medidas cognitivas (MEC: 0,83;
sMMSE: 0,9). La SIB-s mostró una correlación moderada con escalas cognitivas de
dependencia funcional (índice de Barthel: 0,48; FAST: –0,74).
De acuerdo con los resultados obtenidos, la SIB-s es un
instrumento fiable y válido, relativamente breve, para evaluar a pacientes con
demencia avanzada en la población española.
Referencia
Cruz-Orduña I, Agüera-Ortiz LF, Montorio-Cerrato I, León-Salas B, Valle
de Juan MC, Martínez-Martín P. Fiabilidad y validez de la batería de evaluación
del deterioro grave, versión abreviada (SIB-s), en pacientes con demencia en
España. Rev Neurol 2015; 60: 1 - 9.
viernes, 9 de enero de 2015
¡Frutas y verduras contra la Demencia!
La evidencia científica actual confirma que una
dieta rica en frutas y verduras protegen contra una serie de patologías
crónicas, incluyendo la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus II y
varios tipos de cánceres.
Adicional a lo anterior, una revisión reciente de
la literatura publicada en la revista Nutrition Reviews determinó que el
consumo considerable
de verduras y frutas se asocian con un menor riesgo de demencia y tasas más
lentas de deterioro cognitivo, encontrándose evidencia que el
aumento del consumo habitual durante la vida puede proteger contra o reducir la
aparición de envejecimiento cognitivo y disminuir la incidencia de demencia.
Según
los autores, las frutas y las verduras contienen altas cantidades de
antioxidantes, vitamina C, y además regulan los niveles de homocisteína,
de las vitaminas del complejo B y de la
vitamina A, elementos muy importantes para la plasticidad sináptica.
Fuente
viernes, 2 de enero de 2015
Vitamina D y Cognición en adultos mayores
La deficiencia de vitamina D, una condición carencial relativamente frecuente entre los adulto mayores de 65 años, se ha visto asociada con cambios estructurales del sistema nervioso central y demencia.
En la última edición del Journal of Internal Medicine se publicaron las conclusiones de una reunión de expertos acerca de las recomendaciones de esta vitamina en adultos mayores y su relación con la demencia.
Entre los puntos que vale la pena mencionar se planteó que la hipovitaminosis D puede contribuir a la aparición de declive cognitivo y alterar el curso de algunas demencias, incluida la EA, como consecuencia de las comorbilidades derivadas de la insuficiencia de dicho elemento en el organismo, sin embargo, no puede ser considerada a la fecha como un marcador diagnóstico o pronóstico dada la baja significación estadística de la evidencia disponible.
Fuente:
Journal of Internal Medicine. 2015; 277 (1): 45 - 57
martes, 28 de enero de 2014
Pruebas para evaluar la atención
La importancia de evaluar la atención en pacientes con trastornos de memoria (Problemas de memoria relacionados con la edad, deterioro cognitivo leve, demencias), está relacionada con el hecho que muchos de los supuestos "problemas de memoria" están relacionados con deficiencias en la atención más que con alteraciones de la fijación y/o la evocación.
La valoración de la atención constituye un elemento clave
en el abordaje neuropsicológico de los pacientes con DCL, dada la connotación
de esta función cognitiva como potenciadora del proceso de focalización de la
consciencia y refuerzo del procesamiento de información a partir de los
estímulos externos que impactan la memoria sensorial (Hardy, Jackson).
La evaluación del span atencional audio verbal (capacidad
mínima del paciente de manejar información oral) puede llevarse a cabo mediante
la aplicación del subtest de dígitos en orden directo e inverso de la escala de
inteligencia revisada Weschler para adultos (1976) y la del span visoespacial a
través de los cubos de Corsi (Lezak, 1995).
Otras pruebas complementarias, utilizadas para evaluar
atención sostenida, selectiva y alternante, son el Trail Making Test A y B (Spreen y Strauss,
1991) y el Test Breve de Atención (Schretlen, Bobholz y Brandt, 1996).
lunes, 27 de enero de 2014
Deterioro Cognitivo Leve: Criterios diagnósticos
Los criterios propuestos por el Instituto Nacional de
Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) para
el diagnóstico de Deterioro Cognitivo Leve incluyen:
1. Quejas subjetivas de déficit de memoria,
preferiblemente corroborado por un familiar cercano.
2. Déficit de memoria objetivable a través de pruebas específicas
(aproximadamente Desviaciones Estándar por debajo de lo esperado para la
edad del paciente y el grado de escolaridad).
3. Ausencia de otros elementos clínicos de deterioro cognitivo.
4. Mantenimiento de la funcionalidad respecto a las Actividades Básicas de la Vida Cotidiana.
5. Ausencia de demencia.
Referencias
1. Joshi S, Morley J.
Cognitive Impairment. Medical Clinics of North America .
2006; 90 (5): 769 – 87.
2. Baquero M, Blasco R, Campos – García M, Garcés EM, Fages M y Catalá A. Estudio
descriptivo de los trastornos conductuales en el deterioro leve. Rev Neurol.
2004; 38: 323 – 6.
3. López O.L. Clasificación del deterioro cognitivo leve en un estudio
poblacional. Rev Neurol. 2003; 37: 140 – 4.
4. Bennett D. Mild Cognitive
Impairment. Clinics of Geriatric Medicine. 2004; 20: 15 -25.
domingo, 26 de enero de 2014
El papel del psicólogo en la EA
El psicólogo tiene dos campos de acción interdependientes en el
modelo de atención integral centrado en la persona con Enfermedad de Alzheimer
(EA): el primero, con el enfermo y la familia, y el segundo, con los
profesionales que hacen parte del equipo interdisciplinario.
El campo de intervención desde la psicología no se limita a la evaluación
neuropsicológica del paciente y a la estimulación cognitiva y conductual,
aunque éstas sean las actividades que tienen un mayor reconocimiento social a
nivel de la atención ambulatoria, de los centros de día y de los hogares
gerontológicos de larga estancia.
La principal contribución de la evaluación neuropsicológica consiste
en proporcionar datos objetivos sobre las funciones mentales del paciente y las
alteraciones que pueden originar problemas en la adaptación a su entorno,
contribuyendo al diagnóstico cuádruple dinámico en las esferas biológica,
psicológica, funcional y social.
Por otra
parte, la intervención gira en torno al establecimiento de programas que estimulen
la vinculación del paciente con la realidad y con las personas que le rodean, mediante
el reforzamiento de las habilidades cognitivas que se hallan mejor conservadas
y la implementación de estrategias de adaptación a las pérdidas para minimizar
el impacto de las mismas en la vida cotidiana de la persona.
Hay que recordar que la función de intervención no se limita al
trabajo con el enfermo sino que también implica la atención al cuidador, tanto
a nivel individual como en grupos de apoyo, buscando reducir la prevalencia del
desgaste que genera dicho proceso y mantener la calidad de vida de quienes
desempeñan esta función.
En relación con el equipo interdisciplinario, el psicólogo puede
servir como asesor de otros miembros del mismo y como
proveedor de información desde su campo de acción, por lo que éste debe
participar en las actividades de análisis y discusión en sesiones clínicas,
revisión de casos, elaboración de protocolos y diseño e implementación de
estudios clínicos, entre otros.
jueves, 23 de enero de 2014
Guía actual de Enfermedad de Alzheimer
En
2011, el Instituto Nacional de Envejecimiento y la Asociación de Alzheimer
recomendaron algunos cambios respecto a los criterios y guías publicados en
1984 por la Asociación de Alzheimer y el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos
y Apoplejía, incluyendo:
1. Se incluyó un estadio
preclínico que inicia antes de la aparición de los síntomas y del compromiso de
la funcionalidad, en contraste con los anteriores, en los que se incluían la pérdida
de la memoria y el declive de las habilidades de pensamiento antes de
configurar el diagnóstico.
2. Se incorporan los biomarcadores
como elementos orgánicos que pueden ser utilizados como referentes para
determinar la existencia o ausencia de la enfermedad, así como el riesgo
potencial de desarrollar el trastorno en e futuro.
Los
tres estadios establecidos en los nuevos criterios y guías para el diagnóstico
de la EA son preclínico, deterioro cognitivo leve debido a EA y demencia debida
a EA.
En
la fase preclínica, los individuos presentan cambios incipientes pero medibles
en el cerebro, el líquido cefalorraquídeo y/o la sangre (biomarcadores) que
pueden ser considerados signos tempranos de la EA en ausencia de
manifestaciones cognitivas como pérdida de la memoria.
Estos
cambios pueden ocurrir hasta veinte años antes de la aparición de las manifestaciones
características del trastorno, sin embargo no se establecen criterios
diagnósticos precisos que puedan ser utilizados en la práctica clínica
cotidiana.
En
la etapa de DCL debido a EA, se presentan cambios leves pero identificables en
las habilidades de pensamiento, las cuales son notorias para el paciente, sus familiares
y amigos, pero no comprometen la capacidad de la persona para llevar a cabo las
actividades cotidianas.
Se
estima que entre el 10% y el 20% de las personas mayores de 65 años presentan
DCL y que al menos 15% de estos individuos perciben consideran que estas
manifestaciones ameritan consultar al médico, siendo recomendable el uso de
biomarcadores como prueba de tamizaje para personas con DCL y probable EA.
En
cuanto a la fase de demencia debida a EA, se observan síntomas relacionados con
la memoria, los procesos de pensamiento y la conducta, comprometiendo progresivamente
la funcionalidad de la persona en lo relacionado con las actividades de la vida
diaria, así como otras manifestaciones posteriores asociadas al cuadro.
miércoles, 22 de enero de 2014
La gravedad de la EA: Escala GDS
Definir la etapa en que se encuentra un paciente con demencia ayuda
a determinar el tratamiento más y a
definir las medidas que se requieren para el cuidado del mismo. Uno de los instrumentos más utilizados para valorar la
progresión de la enfermedad es la Escala Global de Deterioro (GDS), también
conocida como Escala de Reisberg, que divide el proceso de la enfermedad en
siete etapas, basadas en la magnitud del deterioro cognitivo del paciente.
Los niveles de la escala
son:
GDS 1
No hay pérdida de memoria ni otros síntomas de deterioro
cognitivo.
GDS 2
Declive cognitivo muy leve, pueden presentarse los olvidos “normales”
asociados al envejecimiento, los familiares y el médico no evidencian
alteración.
GDS 3
Declive cognitivo leve, disminución de la memoria de trabajo,
olvido temporal de palabras, olvidos cotidianos, se presenta unos siete años
antes de la aparición de manifestaciones francas de demencia.
GDS 4
Dificultades de concentración, disminución de la habilidad de recordar
eventos recientes, dificultad para manejar las finanzas, viajar solo a lugares
nuevos, problemas para realizar con precisión las tareas complejas. El paciente
evita reconocer los síntomas, suele
aislarse de los amigos y de la familia para evitar interacciones sociales
difíciles. Los familiares refieren preocupación por las El médico puede notar
problemas cognitivos claros durante la evaluación y la entrevista con el
paciente.
GDS 5
Declive cognitivo moderado con deficiencias
serias de memoria, necesidad de ayuda para completar las actividades diarias
(vestirse, bañarse, preparar la comida). La pérdida de la memoria se hace más
notoria, pudiendo generar desorientación temporal y espacial.
GDS 6
Olvido de los nombres de los miembros de la familia, escaso recuerdo
de los eventos recientes, en muchos casos, el recuerdo se limita a algunos
detalles de la infancia, dificultad de manipular los números, aparición
frecuente de incontinencia, cambios de personalidad y alteraciones
psiquiátricas, incluyendo delirios, conductas obsesivas, ansiedad y agitación,
entre otros.
GDS
7
Demencia
avanzada, pérdida de la capacidad de comunicación, pérdida de habilidades
psicomotoras, necesidad de ayuda para el desarrollo de las actividades básicas
de la vida cotidiana (utilizar el baño, vestirse, desplazarse, tomar los
alimentos).
martes, 14 de enero de 2014
Trauma craneoencefálico y Enfermedad de Alzheimer
Desde hace varios años, se ha venido postulando la relación existente entre el trauma craneoencefálico y la aparición de la Enfermedad de Alzheimer, sin embargo, no existen muchos estudios epidemiológicos de gran tamaño al respecto.
Un estudio publicado hace algunos días en la revista Neurology, analizó el impacto de
sufrir trauma craneoencefálico respecto al depósito de amiloide y la presencia
de neurodegeneración en individuos con cognición normal y presencia de
deterioro cognitivo leve.
De acuerdo con los resultados obtenidos, se encontró una relación
entre el antecedente de trauma craneoencefálico y un mayor depósito de amiloide
en las personas con deterioro cognitivo leve, en contraste con las que no
presentaban alteración cognitiva, sugiriendo que la existencia de dicho evento
puede estar asociada a los cambios neurodegenerativos característicos de la
Enfermedad de Alzheimer.
Fuente
Neurology 2014;Vol 82(1):70 6
domingo, 12 de enero de 2014
Efecto de los medicamentos de uso común en la cognición
Hay informes contradictorios y falta de datos
basados en la evidencia
sobre los efectos de medicamentos de uso frecuente en la vida cotidiana sobre la
cognición en adultos mayores sin alteraciones mentales.
Un artículo publicado el día de hoy en la revista Alzheimer & Dementia, analizó los efectos de 100
medicamentos comúnmente utilizados por adultos mayores sobre el rendimiento
cognitivo en forma longitudinal, para lo cual se analizaron datos de 4414
personas mayores de 50 años, cognitivamente normales, que asistieron al Centro de Coordinación Nacional de Alzheimer
(NACC) entre el mes de septiembre de 2005 y el mes de mayo de 2011.
A continuación se resumen los principales
resultados del estudio:
§ El
tiempo promedio de seguimiento fue de 1,2 años (DE = 0,42).
§ Nueve
medicamentos mostraron una diferencia (P <0.05) en los cuatro grupos departicipantes en las puntuaciones medias de cambio psicométrica de la primera a
la segunda evaluación.
§ Los
medicamentos asociados con un mejor rendimiento psicométrico fueron naproxeno,calcio-vitamina D, sulfato ferroso, cloruro de potasio y sertralina.
§ Los
medicamentos asociados con disminución de rendimiento psicométrico fueron bupropión, oxibutinina, y furosemida.
Fuente:
Noticias de Actualidad en Demencias. Medscape. Disponible en: www.medscape.com
lunes, 6 de enero de 2014
Cognición y Envejecimiento
El envejecimiento poblacional trae como
consecuencia un aumento en la incidencia de trastornos patológicos asociados
con la edad.[1] Las alteraciones de la
función cognitiva representan una de las principales causas de consulta en los
adultos mayores, la prevalencia de este tipo de patologías es variable de
acuerdo con el nivel cultural, el acceso a los servicios de salud, la calidad
de la atención y los medios disponibles para un diagnóstico adecuado, sin
embargo, el impacto que tienen en la calidad de vida y la relación con el
riesgo de sufrir demencia las convierten en un problema de primer orden en el
panorama epidemiológico de la población geriátrica.[2]
Kral fue el primero en establecer la
existencia de dos patrones de envejecimiento cognitivo, uno benigno y otro
maligno. El primero, que puede ser considerado fisiológico, se relaciona con la
pérdida de memoria, especialmente de información episódica reciente de poca
relevancia para el individuo; y el segundo, considerado como una alteración
patológica de la cognición, relacionado con la pérdida de memoria que se
presenta en el curso de los procesos demenciales. Investigaciones posteriores
han planteado la existencia de una relación, aun sin aclarar por completo,
entre las alteraciones, benignas o malignas de la memoria, y la aparición de cuadros de demencia, dando lugar a la
aparición de nuevas clasificaciones enfocadas a precisar el diagnóstico y
establecer el pronóstico del paciente a largo plazo.[3]
La relación existente entre el
envejecimiento y la disminución de las funciones cognitivas ha sido demostrada
ampliamente por diferentes grupos de investigadores. En términos generales, la
pérdida de memoria asociada a la edad parece estar relacionada con la
disminución de la eficacia en el procesamiento y recuperación de información,
especialmente de aquella información que se encuentra almacenada en la
memoria de corto plazo y/o en la memoria
episódica reciente (comentarios, razones, lugares donde se han dejado las
cosas, entre otros).[4]
La mayor parte de los estudios
clínicos llevados a cabo para valorar la función mnésica mediante la aplicación
de pruebas neuropsicológicas específicas han demostrado que individuos sin
demencia, con edades comprendidas entre setenta y setenta y cuatro años, pueden
obtener puntuaciones hasta un cincuenta por ciento más bajas que las que se
encuentran en sujetos con edades entre 25 y 34 años y que esta diferencia
aumenta proporcionalmente en personas que se encuentran por encima de los 75
años.[5]
La investigación más importante acerca
de la relación existente entre la edad y el desempeño cognitivo fue llevada a
cabo en 1955 mediante la aplicación de la Escala de Inteligencia Wechsler para
adultos (WAIS - R). De acuerdo con los resultados obtenidos en este estudio de
corte transversal, las funciones cognitivas presentan un deterioro progresivo a
partir de la tercera década de la vida, no obstante, dada la gran cantidad y
diversidad de variables que pueden influir el proceso de evaluación
neuropsicológica (diferencias cognitivas individuales, nivel premórbido, trastornos
concomitantes, criterios y condiciones de aplicación de las pruebas, entre
otras), no ha sido posible definir con exactitud puntos de corte plenamente
confiables.[6]
Estudios longitudinales posteriores
han arrojado resultados contradictorios entre las cohortes evaluadas. Algunos
investigadores han demostrado que puntuaciones elevadas obtenidas por
individuos sin evidencia de alteraciones cognitivas en las pruebas efectuadas a
través del tiempo no se alteran en forma significativa, sin embargo, otros grupos
han confirmado la existencia de una disminución variable de la capacidad
cognitiva frente a pruebas neuropsicológicas especializadas a pesar de la
ausencia de disfunción cognitiva de base en los sujetos de investigación.[7]
Los problemas de memoria asociados con
la edad parecen tener origen en una disminución de la eficiencia en los
procesos de almacenamiento y recuperación de la información. Según Joshi y
Morley (2006), el recuerdo de eventos pasados se basa en la evocación de
información almacenada en la memoria de largo plazo, la cual puede estar
acompañada por detalles contextuales específicos (recolección) o por la
sensación de que una situación determinada es nueva o vieja (familiaridad).[8]
La evidencia existente permite afirmar
que la recolección tiene asiento anatómico en el hipocampo y que la
familiaridad depende de conexiones neurales del rinocórtex, viéndose más
afectada la primera que la segunda a lo largo del proceso normal de
envejecimiento. Aparentemente, el paso del tiempo determina una disminución
funcional de las conexiones neuronales de la red hipocampo – área
retroesplénica – corteza témporo parietal, fenómeno que se ve compensado con un
incremento en la actividad de la red neural existente entre el rinocórtex y la
corteza frontal.[9]
Los procesos cognitivos comprometidos
con mayor frecuencia después de los cincuenta años son la capacidad de
manipulación de información (memoria de trabajo), la ubicación de la
información en tiempo y espacio (memoria episódica), la conceptualización
(memoria semántica), el uso de la información almacenada en forma inconsciente
(memoria implícita) y el recuerdo libre
de palabras e historias (memoria a largo plazo). Las diferencias en relación
con la edad son menores si se trata de recordar información y no de codificar o
retener dicha información en el sistema.[10]
[1] Joshi S, Morley J. Cognitive Impairment. Medical
Clinics of North America . 2006; 90 (5): 769 – 87.
[2] Ramírez - Expósito
MJ, Martínez – Martos J.M. Alteraciones neuronales inducidas por procesos
degenerativos en el sistema nervioso central. Influencia del envejecimiento
normal y patológico. Rev Neurol 1999; 29: 824 – 33.
[3] Bartrés – Faz,
Clemente I, Junqué C. Alteración cognitiva en el envejecimiento normal:
nosología y estado actual. Rev Neurol 1999; 29:64 – 70
[4] Palacios V. La Memoria Humana.
Documento Electrónico disponible en: http://neuropsicologia-palacios.blogspot.com/. Última consulta: Agosto de
2009
[5]
López O.L. Clasificación del deterioro cognitivo leve en un estudio
poblacional. Rev Neurol. 2003; 37: 140 – 4.
[6] Bennett D. Mild Cognitive
Impairment. Clinics of Geriatric Medicine. 2004;20: 15 -25.
[7] López O.L. Op
Cit. 4
[8] Joshi S,
Morley J. Op. Cit 1
[9] Kelley
R.E. Memory Complaints and Dementia. Primary Care. 2004; 31 (1): 129 – 48.
[10] Kelley R.E. Op Cit. 9
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